La unión hace la fuerza
Lic. Gema Torres de Balderas
Lic. Arturo Balderas
Mayo 2010
El éxito, el desarrollo personal, el amor y su principal fruto, la felicidad, no son resultado de esfuerzos encaminados solamente para el propio beneficio; son el resultado de desarrollar las propias capacidades y talentos con el fin de amar y servir a los demás.
Una persona madura y por tanto, feliz, es aquella que se ha dedicado a desarrollar su riqueza interior, no para obtener bienes y beneficios exclusivamente personales, sino para usarlos y ejercerlos para el bien de los demás, para el crecimiento y maduración de aquellos con quienes vive.
La persona madura es aquella que busca contribuir al bien del grupo, sea éste el matrimonio, la familia, el trabajo o los amigos. Y al realizar esa contribución, desarrolla sus propios recursos y se enriquece aún más. Esta aportación de su propia riqueza la realiza en forma voluntaria y dedicada.
Más que utilizar el “yo”, utiliza el nosotros; se siente y trabaja como parte de un grupo, de un equipo; el éxito o fracaso del grupo es su propio éxito o fracaso.
Y finalmente, no se considera a sí misma como superior a los demás, sino como alguien diferente que enriquece los esfuerzos de los demás
No hay éxito individual cuando se trabaja en grupo. Ganamos todos o perdemos todos. Y para ganar, es necesario:
- Estar dispuesto a cambiar las viejas formas de relación que no funcionan
- Estar dispuesto a hacer esfuerzos largos, duros, competitivos hasta aprender y desarrollar la fuerza interior necesaria para mantener el esfuerzo
- Buscar nuevas formas de relación, comunicación y negociación que beneficien a todos y no a uno solo.
- Estar dispuesto a hacer el máximo esfuerzo personal para que el trabajo del grupo tenga éxito. Aprender a pensar no sólo en el “yo” sino también en el “nosotros”
- Cultivar todos los días las virtudes propias del espíritu de grupo: lealtad, solidaridad, reciprocidad, amistad.
- Aprender a perdonar lo más pronto posible, para que las heridas normales que se producen en el trato cotidiano con los demás no se vuelvan viejas y dolorosas, afectando negativamente la relación.
- Y, finalmente, aprender a mirar juntos siempre hacia adelante, pensando siempre en soluciones para mejorar todos.







