Tú puedes más de lo que crees
Lic. Gema Torres de Balderas
Lic. Arturo Balderas
Mayo 2010
La autoestima
La autoestima sana, aparte de ser consecuencia del amor y aprecio por nosotros mismos, es resultado de ver las capacidades que tenemos en el interior. La baja autoestima es no ver cualidades que sí tenemos y quedarse viendo sólo defectos y carencias. Si no vemos las capacidades, si creemos que nos las tenemos, entonces nunca las vamos a utilizar. Y si no usamos nuestras capacidades, es imposible enfrentar con éxito los retos de nuestra vida.
Creencias
Las creencias determinan nuestra vida, porque sólo hacemos aquello que creemos que sí podemos hacer. Por consecuencia, no nos atrevemos a intentar hacer aquello que creemos que no podemos. Sin embargo, el progreso, el avance, la maduración de nuestra vida, dependen de lo que sí logramos hacer.
¿Cuáles son las cosas que sabes que necesitas hacer y no haces? ¿Hablar, callar, protegerte, soltar, vender, cobrar, aprender?
Lo que no hacemos es porque no nos atrevemos; y no nos atrevemos porque creemos que no somos capaces, que no podemos. El que cree que no puede, no intenta, o cuando intenta hace las cosas para no poder hacerlas.
Autoestimas sana
La autoestima sana supone que podamos ver las capacidades que sí tenemos, incluso antes de ponerlas en práctica. A eso le llamamos fe. Creer en sí mismo, creer que uno tiene el potencial para hacer aquello que debe hacer. Creer incluso, que uno puede más de lo que ha hecho hasta hoy. Hacer más, ir más allá de lo realizado hasta hoy es la clave del progreso y de la maduración.
Las dificultades y problemas de la vida ponen a prueba nuestras capacidades y nos obligan a esforzarnos hasta el límite. Y es al ir más allá, al esforzarnos al máximo que descubrimos que tenemos capacidades y que al ejercerlas, se expanden y crecen.
Tú puedes más de lo que crees
Para percibir adecuadamente tus capacidades y ejercerlas, para creer en ti mismo, para que tus cualidades trabajen en tu favor, es necesario:
1. Que busques, encuentres y agradezcas todos los días, todo aquello que tienes y que está bien en tu vida. La vida, la salud, el trabajo, los seres queridos, las cualidades, las capacidades, los bienes materiales, etc.
2. Que te esfuerces todos los días en estar atento para ver y hablar más de lo bueno que de lo malo, de lo que haces y los demás hacen bien, que de lo que haces o hacen mal.
3. Y finalmente, espera y trabaja hasta el límite de tus fuerzas para que todo lo bueno que quieres, deseas y esperas siga creciendo en tu vida. Tendrás los frutos que quieres a condición de que pagues el precio del trabajo duro y perseverante.







