La Astucia: herramienta para impedir el abuso
Lic. Gema Torres de Balderas
Lic. Arturo Balderas
Mayo 2010
1. Serpientes y palomas
En nuestra vida nos encontramos y relacionamos con personas que tienen todo tipo de actitudes, intenciones, formación, grado de madurez, etc. En este sentido, cada persona deberá ser tratada como es, de acuerdo a sus características y no de acuerdo a nuestras ideas, suposiciones, creencias o prejuicios.
Hay personas que son sencillas, sinceras, abiertas, bien intencionadas, generosas. Estas son las palomas. Hay personas que se aprovechan de los demás, que abusan, que engañan. Estas son las serpientes.
2. El abuso
Abusar es usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien. Es hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia, fuerza o poder. Abusar es burlarse o perjudicar uno a otro que, por inexperiencia, afecto, bondad excesiva o descuido, le ha dado su confianza. Es el ejercicio de un derecho con la intención de hacer daño a otro. Abusar es aprovecharse de la desproporción de fuerza entre una persona y la otra.
Para abusar de los demás se necesita ser más astuto que los demás. Quien abusa lo puede hacer con buena intención, con mala intención o incluso, sin darse cuenta. Sin embargo el abuso daña, lastima a quien lo sufre, a quien lo realiza y a la relación misma. En una relación de abuso no hay amor, sino egoísmo.
3. La astucia
Para abusar, hay que ser más astuto que lo demás. Astuto o astuta es la persona hábil para engañar o para lograr artificiosamente cualquier fin. Muchas personas astutas también son deshonestas, injustas, se aprovechan de la confianza, de la sencillez, del afecto, de la ignorancia o de la ingenuidad de los demás para conseguir lo que quieren, sin considerar la justicia, la equidad, la reciprocidad o el respeto para el otro y sus derechos.
Por eso quienes abusan son narcisistas, egocéntricos y egoístas. Sólo son capaces de ver por sí mismos y a favor de sus propios intereses.
4. La ingenuidad.
Una persona sufre abuso porque es ingenua, porque no puede distinguir una paloma de una serpiente y porque no ha desarrollado su astucia para y enfrentar las habilidades del abusador. Se encuentra desprotegida, desarmada, sin recursos, sin instrumentos o herramientas para defenderse.
Ingenua es una persona inocente, candorosa, ignorante, indefensa, incauta, fácil de engañar. No es lo mismo ser sencillo que ingenuo. Sencillo es aquel que no tiene artificio, que carece de ostentación, que no es complicado sino natural y espontáneo. Ingenuo es el ignorante.
5. Astutos como serpientes
El único modo de enfrentar con éxito el abuso e impedirlo, es desarrollando la propia astucia y las habilidades necesarias para poderse defender. Se trata de ser más astuto que el abusivo.
Para relacionarnos adecuadamente con los demás y que nuestras relaciones humanas sean sanas, adecuadas, justas y amorosas, es necesario que podamos distinguir, discernir qué tipo de persona es la que tenemos enfrente y podamos tratarlas de un modo adecuado: a las palomas como palomas y a las serpientes como serpientes.
Esto significa que con aquellos que son astutos y que quieren abusar de nosotros, debemos tratarlos con una mayor astucia que impida que el abuso se lleve a cabo. No se trata de maltratar o de abusar del abusador. Se trata de detener el abuso con un comportamiento astuto y sabio.
6. Cómo ser astutos
a. Discernimiento
a. Darse cuenta que hay todo tipo de personas en todo tipo de lugares.
b. Percibir y validar la propia respuesta emocional que tenemos frente a las personas. Hacerle caso a los propios sentimientos e intuiciones.
c. Hacer caso, creer no sólo lo que el otro dice, sino ver y comprender lo que hace, cómo lo hace. Creer más a las acciones que a las palabras.
d. El abuso no es repentino. Normalmente es progresivo en el tiempo y va apareciendo poco a poco. Si no se detiene en sus primeras etapas, llegará a ser muy grande.
e. El abuso se da en actitudes, palabras y obras.
f. El abuso se da generalmente en privado, de forma que los demás no lo ven, no lo creen y por tanto, no pueden comprender a la persona que lo sufre.
g. Muchas personas no aprobarán las medidas de autoprotección que tome la persona que sufre el abuso.
b. Habilidades
a. Independencia de pensamiento y de acción. Atreverse a pensar distinto que los demás y a tomar las propias decisiones, a pesar del desacuerdo o del enojo de los demás. Desarrollar la fortaleza interior necesaria para aceptar el rechazo.
b. Hacerle caso a la propia experiencia, más que a las palabras del abusador. Tener memoria para recordar los episodios anteriores de abuso y de maltrato. Y al recordar la propia historia, hacer cambios en el modo de protegernos. No seguir decidiendo ni actuando de la misma forma.
c. Hacer un trabajo interior para resolver las heridas internas, el niño interior dañado, las experiencias infantiles de maltrato, así como las necesidades emocionales exageradas, tales como la fuerte necesidad de compañía, de afecto o de seguridad.
“Sean pues prudentes, astutos como serpientes y sencillos como palomas”. (Mt 10, 16)

